Damon
El aire de este lugar no se parece a nada. Huele a ceniza vieja, a hojas podridas, a tierra que ha guardado secretos más tiempo del que yo he estado vivo. Es perfecto. Es mío. Es… el exilio que elegí.
El refugio está oculto tras un muro natural de raíces y piedra, enterrado en lo profundo del bosque, donde la luna apenas se atreve a mirar. Aquí no llegan los rumores de la manada, ni las órdenes de Lucian, ni las malditas miradas de lástima. Aquí solo existe mi silencio. Y mis cicatrices.