Cassie
La primera vez que desperté sin Damon, juré que no volvería a cerrar los ojos.
No porque no pudiera dormir. Sino porque, al hacerlo, su rostro volvía a mí con una intensidad tan dolorosa que sentía que me desgarraba desde dentro. El eco de su voz, sus promesas, sus malditos silencios. Todo. Todo me seguía como una sombra pegada a la piel.
Y sin embargo, aquí estoy. De pie.
Respirando.
Luchando contra una tormenta que dejó de ser solo externa hace tiempo. Porque la verdadera tormenta ahor