CASSIE
Nunca pensé que un silencio pudiera arder. Pero lo hace.
Quema más que una llama, más que una confesión mal dicha o un beso mal dado. Y está entre nosotros. Invisible. Intenso. Espeso como niebla húmeda en el pecho. Él está allí, de pie, a escasos metros de mí. Y aunque no dice nada al principio, su cuerpo grita.
Damon.
Ese maldito nombre me revienta por dentro como un suspiro atragantado. Estoy fingiendo que no tiemblo. Que no me duele verlo. Que su cercanía no me desarma. Pero miento.