C98: ESTOY POR VOLVERME LOCO.
En ese punto, Asherad comprendió que ya no podía seguir reprimiéndose. El deseo acumulado lo empujó a buscar alivio por sí mismo. Se deshizo del pantalón, tomó su miembro excitado y dejó que sus propias manos hicieran lo que su mente no lograba callar.
No era algo habitual en él; rara vez se concedía ese tipo de concesiones. Casi siempre estaba exhausto o absorbido por sus obligaciones, y cuando no lo estaba, prefería la compañía de lobas concretas, elegidas con cuidado. Nunca había sido afecto