C96: NO SOY LA INDICADA PARA USTED.
Sigrid ya no podía soportar tanta intensidad. Era demasiado: demasiada cercanía, demasiada tensión, demasiado deseo. El calor le subió al rostro y su cuerpo reaccionó sin que pudiera evitarlo. Cada fibra de su ser parecía responder a él, traicionándola. El rubor se extendió por su piel, y el aroma que comenzó a desprender delataba lo que sentía.
Asherad lo percibió; notó cómo ella entraba en calor, cómo su cuerpo respondía a su presencia, y esa reacción no hizo más que encender aún más el fuego que ardía entre los dos.
Sigrid respiraba con dificultad, aspirando y exhalando por la boca como si el aire no le alcanzara. La intensidad del momento la estaba superando; el pecho le ardía, apretado por un deseo que no sabía cómo contener, y sentía que sus fuerzas comenzaban a abandonarla poco a poco.
Todo dentro de ella temblaba, no solo por la cercanía del Alfa, sino por la confusión que la envolvía. No lograba comprender si aquello era correcto, ni por qué él la buscaba a ella, precisamente