C87: EN LUGAR DE DESAPARECER, REGRESÓ.
El Beta no negó que, frente a una situación tan enredada y peligrosa, la conclusión más lógica era una sola.
—Tiene toda la razón, Luna —dijo—. Definitivamente, Sigrid no puede seguir con vida.
África no perdió tiempo. La ansiedad vibraba en cada uno de sus movimientos, en la rigidez de su postura, en la forma en que apretaba los puños.
—Entonces actúa —exigió—. Haz algo cuanto antes. Como ya te dije, Sigrid ha estado demasiado cerca del Alfa últimamente, y debemos movernos antes de que él muestre aún más interés por ella.
Cedric frunció el ceño y una mueca de auténtica perplejidad se dibujó en su rostro. Sacudió la cabeza con incredulidad, como si las palabras que acababa de escuchar fueran absurdas.
—¿El Alfa interesado en Sigrid? —repitió—. Eso es una locura. No puedo creerlo. Con ese rostro… No logro imaginar que el Alfa pudiera fijarse en alguien así. Es simplemente inconcebible.
África apretó la mandíbula, con el estómago revuelto.
—Yo pensaba exactamente lo mismo —admitió—. Pe