C86: TIENE QUE MORIR.
—¿Qué historias vuelves a inventarte ahora? —inquirió Asherad—. Nada de lo que estás diciendo tiene sentido. Estás tan obsesionada con la idea de perder tu lugar que has dejado que ese miedo gobierne cada una de tus reacciones. Te comportas de forma impulsiva, sin pensar, olvidando por completo cuál es tu rol dentro de esta manada.
—¿Mi rol? —repitió África—. ¿De verdad quiere hablar de mi rol, Alfa? Mi papel como Luna del Clan es dar hijos, proporcionar herederos, cumplir con aquello que se espera de mí. Pero usted, en lugar de cumplir con su parte, prefiere ponerse del lado de esa criada repugnante, quitarme a mi propio hijo y colocarlo en sus brazos. Y por si fuera poco, busca cualquier excusa para no compartir el lecho conmigo. ¿Cree que voy a embarazarme por obra de un milagro? ¿O acaso piensa sugerirme que tome un amante?
En ese instante, Asherad le sujetó el brazo con firmeza.
—Basta —gruñó—. Basta ya. Estás agotando mi paciencia.
—Usted es egoísta, Alfa —le espetó África—. El