C57: LEVANTA LA CABEZA.
Asherad la observó en silencio durante largos segundos. Desde su posición no podía verle el rostro, oculto tras la inclinación obstinada de su cabeza, pero el aroma… ese aroma era imposible de negar. Lo envolvía, lo atravesaba, lo arrastraba hacia un abismo de dudas que no lograba acallar.
Por un instante, la voz del sacerdote resonó en su mente con una claridad inquietante.
¿Y si estoy percibiendo ese aroma en cualquier loba? ¿Y si todo esto no es más que el hambre de mi lobo interno?
La posibilidad lo irritó. No quería creer que su instinto pudiera engañarlo de ese modo.
Entonces otra idea se abrió paso. Aquella loba en la jaula… ¿y si era la misma criada? La que había visto en la mansión días atrás. La del rostro marcado. La que había desatado ese caos silencioso dentro de él.
Pero aquello no tenía sentido.
Si realmente era ella, ¿qué hacía allí? ¿Cómo había terminado en manos de traficantes? ¿Había salido de la mansión? ¿Había sido secuestrada? Las preguntas se amontonaban unas so