C57: LEVANTA LA CABEZA.
Asherad la observó en silencio durante largos segundos. Desde su posición no podía verle el rostro, oculto tras la inclinación obstinada de su cabeza, pero el aroma… ese aroma era imposible de negar. Lo envolvía, lo atravesaba, lo arrastraba hacia un abismo de dudas que no lograba acallar.
Por un instante, la voz del sacerdote resonó en su mente con una claridad inquietante.
¿Y si estoy percibiendo ese aroma en cualquier loba? ¿Y si todo esto no es más que el hambre de mi lobo interno?
La posib