Elliot se acercó un poco más a ella con la intención de tranquilizarla.
—No te asustes tanto. Después de todo, solo era un guardia.
Nayla incrustó la mirada en su hermano.
—¿Cómo puedes decir algo así? —replicó con el ceño fruncido—. ¿Cómo puedes restarle importancia a una vida de esa manera? Puede que fuera un guardia, pero seguía siendo un lobo. Estaba vivo, tenía un lugar aquí, formaba parte de la gente que trabaja y protege este palacio. Y si alguien ha sido asesinado dentro de estos muros,