C58: SON UNOS SALVAJES.
Sigrid no podía dejar de sentirse desconcertada ante la actitud del Alfa. Aquella amabilidad no encajaba con lo que ella esperaba, ni con lo que su experiencia le había enseñado a anticipar de los demás.
En su mente, la explicación era simple y dolorosa: tal vez había tenido suerte. Tal vez Asherad no había llegado a reconocerla y por eso se mostraba así, considerado. Estaba convencida de que, si él la miraba de nuevo, si sus ojos se posaban en esa cara que tantos habían despreciado, entonces t