Cuando por fin quedaron a solas, el Alfa se puso de pie. Se acomodó la ropa y rodeó el escritorio con pasos lentos, avanzando hasta detenerse frente a África.
—¿Estás segura de que estás embarazada? —preguntó.
—Así es, alfa. Estoy completamente segura —aseveró África.
Asherad frunció levemente el ceño y cruzó los brazos.
—¿Ya te ha revisado el médico?
—No ha sido necesario por ahora —respondió ella—. Conozco muy bien los síntomas. No es la primera vez. De todos modos, el médico vendrá a verme c