C124: SU SEGUNDO CACHORRO.
Así transcurrieron los días, que luego se volvieron semanas, hasta que una tarde en particular Sigrid se encontraba en el estudio junto a Asherad.
Aquella vez el Alfa no tenía reuniones ni audiencias programadas, sino que trabajaría solo y le había dicho a Sigrid que lo acompañara. Al principio ella dudó. No quería molestarlo ni convertirse en una distracción, pero él le aseguró que disfrutaba de su compañía. Además, Sigrid no era ruidosa ni inquieta, sino que sabía permanecer en silencio.
Asherad se encontraba revisando documentos, concentrado, mientras Sigrid ocupaba una silla a su costado, hojeando un libro lleno de ilustraciones. No sabía leer, de modo que se limitaba a observar los dibujos con atención, pasando las páginas con cuidado.
En algún momento cerró el libro y se quedó mirándolo a él. Asherad, sin alzar la vista de los papeles, notó su silencio prolongado.
—¿Te estás aburriendo? —preguntó.
—No —respondió ella—. No es eso. En realidad… me gusta verlo trabajar. Se ve muy b