C284: NO VALES LA PENA.
Gael extendió las manos y sujetó ambas muñecas de Nayla con la intención clara de detener aquel arrebato antes de que la situación siguiera escalando.
—¡Ya basta, tranquilícese! Señorita, esto no es lo que usted está pensando.
—¿Entonces qué? ¿A qué fuiste allá? ¿A conversar tranquilamente con esas lobas? Por favor, no me hagas reír.
—Tenía asuntos que atender allí. Pero de todos modos, no tengo por qué darle explicaciones. Y usted no tenía por qué seguirme.
—¡Claro que tienes que explicarme!