África lo miró con los ojos abiertos de par en par, sorprendida primero, profundamente ofendida después.
—Alfa… ¿es usted consciente de lo que me está preguntando? ¿De verdad cree que pude haberme acostado con otro?
—Tú misma insinuaste hace tiempo que buscarías un amante —replicó Asherad—. ¿Por qué no habría de considerarlo ahora?
África apretó los labios, herida por aquella acusación.
—Eso lo dije solo para molestarlo, para hacerlo enfadar —contestó—. Jamás sería capaz de algo así. Nunca lo e