Mundo ficciónIniciar sesiónLos celos de Silvain no explotaban. Se congelaban en hielo cortante que lastimaba sin gritar.
Aryanna lo comprendió durante el desayuno del martes, cuando Laurent depositó la bandeja frente a ella con su habitual precisión mecánica y le informó, sin mirarla directamente a los ojos, que el señor Beaumont requería que los informes de limpieza fueran entregados exclusivamente a través de él de ahora en adelante.
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