Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa cocina de la mansión Beaumont olía diferente.
Aryanna lo notó antes de cruzar el umbral, antes incluso de ver los rostros. Era un olor neutro, aséptico, el tipo de limpieza que se impone sobre una historia borrada. Los aromas que habían definido ese espacio durante meses —el café que Rosario preparaba demasiado cargado, el detergente con lavanda que usaba el personal antiguo, incluso el sonido específico de cómo Hern&aacu







