Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl despacho de Silvain tenía esa cualidad particular de los espacios donde el poder no se exhibe sino que se respira. Las paredes forradas de libros antiguos, el escritorio de caoba que había visto mejores conversaciones que la mayoría de los tribunales, los ventanales al jardín que filtraban una luz de mañana casi clínica. Aryanna entró con la excusa del correo, como había aprendido a hacer: siempre una excusa, siempre un objeto en la m







