—Dice que la persona que intenta comprar La Viña… usa una estructura creada por Silvain.
Emilia no habló.
La cocina se quedó quieta, con la pared de promesas frente a ellas y la taza de gato naranja sobre la mesa. Afuera, la calle sonaba normal. Un perro ladraba. Un coche pasó despacio. Alguien cerró una reja.
El mundo seguía haciendo cosas pequeñas mientras el nombre de Silvain volvía a caer dentro de la casa Salvatierra como una llave sucia.
Aryanna leyó el mensaje otra vez.
No porque no lo en