Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa noche había caído sobre Ciudad de México con esa oscuridad densa que convertía las luces de Polanco en constelaciones artificiales. Aryanna observaba el paisaje urbano desde la ventana del Mercedes mientras Laurent conducía por Presidente Masaryk con la precisión de siempre, cada giro calculado, cada cambio de carril ejecutado con una suavidad que contrastaba violentamente con el caos que rugía dentro de su pecho.
Silvain no hab&iacut







