Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del amanecer apenas penetraba las cortinas cuando Aryanna despertó con el sabor amargo de la derrota en la boca. El contrato matrimonial seguía donde lo había dejado la noche anterior: sobre la mesita de noche, sus páginas perfectamente alineadas como una condena judicial.
Cuarenta y ocho horas.
Ese era el plazo que Silvain le había concedido para decidir el resto de su vida.
Se incorporó lentamente, consciente del peso inv







