Mundo ficciónIniciar sesiónEl descubrimiento llegó envuelto en el silencio de las tres de la tarde.
Aryanna había bajado a la sala de estar privada buscando un libro que había dejado olvidado la noche anterior. La mansión respiraba esa quietud artificial de los lugares demasiado grandes para ser habitados con normalidad. Silvain estaba en una videoconferencia con Tokio —o eso le había dicho Laurent durante el almuerzo— y ella disfrutaba de esas horas robadas donde p







