Mundo ficciónIniciar sesiónLa porcelana antigua se hizo pedazos contra el suelo de mármol.
Aryanna observó los fragmentos dispersarse como estrellas muertas, su reflejo multiplicado en cada trozo del jarrón Ming que acababa de resbalar de sus manos temblorosas. No era el jarrón lo que la había hecho perder el control. Era el teléfono.
El segundo teléfono de Silvain.
Lo había encontrado hacía exactamente diecisiete minutos en el caj&oacu







