Mundo ficciónIniciar sesiónEsmeralda no regresó confundida.
Regresó decidida. La diferencia era clara… y peligrosa. Porque ahora ya no estaba buscando respuestas. Estaba exigiendo verdades. Cuando abrió la puerta, Emilio no estaba en calma. No estaba esperando en silencio como antes. Estaba de pie, inquieto, como si cada minuto sin ella hubiera tensado algo dentro de él. En cuanto la vio, lo supo. —Ya lo sabes —dijo Emilio. No fue pregunta.






