No fue el lugar.
No fue la reunión.
Ni siquiera fue el momento.
Fue la forma en que todo se alineó sin parecer planeado.
Esmeralda entró con la mente aún activa en los últimos análisis. No estaba distraída, pero sí enfocada en múltiples capas al mismo tiempo: los accesos, los patrones, la grieta que había descubierto… y el nombre que seguía resonando con una insistencia incómoda.
Ricardo.
No lo esperaba ahí.
Pero en cuanto cruzó la puerta, algo en su percepción cambió.
N