El problema de trabajar con alguien que no puedes leer completamente…
es que te obliga a mostrar más de lo que planeabas.
Esmeralda lo entendió en las primeras horas de trabajo con Ricardo.
No porque él preguntara demasiado.
Sino porque preguntaba lo justo.
Lo necesario.
Lo preciso.
No perdía tiempo en lo evidente.
Iba directo a lo que importaba.
Y eso… era incómodo.
Pero también estimulante.
—Este patrón no coincide con los registros base —dijo él, señalando una sección del análisis