Después de ese momento frente a la universidad, nada volvió a sentirse neutral.
Esmeralda lo intentó. De verdad lo intentó.
Regresó a clases, abrió sus apuntes, tomó notas… pero su mente no estaba en fórmulas ni teorías. Estaba en la forma en que Emilio había pronunciado cada palabra, en la seguridad con la que no dudaba, en ese gesto mínimo cuando apartó su cabello, como si tuviera derecho… como si ya la conociera más de lo que debería.
Eso era lo que la desestabilizaba.
No era invasivo.
Era n