~MAKSIM~
Las palabras de mi querida esposa no solo cortaron el aire, lo tensaron.
Giré sobre mis talones despacio, sin prisa, porque ya sabía que no me iba a gustar nadita lo que iba a pasar a continuación… pero aun así lo hice. Y ahí estaba ella, con esa maldita seguridad que parecía no tambalearse nunca, como si no acabara de traer a dos hombres a mi propiedad sin permiso, como si ese no fuera un acto de desafío directo contra mí.
La miré de arriba abajo, evaluándola con dureza, y mi mi