~ALESSIA~ Para nadie es un secreto que, en el mundo de las organizaciones criminales, las hijas de los jefes de la mafia no son más que simples monedas de cambio que sus padres utilizan para realizar trueques con otras organizaciones a cambio de alianzas y así crear lazos de lealtad y hacerse más fuertes. Como la única hija de Bruno Cardinale, el Capo de la Mafia Cardinale, la organización criminal más poderosa de la Toscana italiana, yo nunca fui vista de esa manera por una simple razón que me condenaba: era una gorda que no podía ser deseada por ningún hombre poderoso. De nada servía que fuera astuta, inteligente, bien educada y tuviese muchas otras cualidades que me hacían destacar. Ser gorda era el mayor crimen que yo había cometido contra mi padre y contra la organización, porque, según ellos, nunca iba a poder cumplir mi propósito, ya que ningún hombre se iba a querer casar conmigo jamás. Y hasta yo lo creía a veces, porque, a mis veintiséis años, era la rechazada por to
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