~ALESSIA~ El caos no terminó con los disparos, ni con el momento en el que el oficiante nos declaró marido y mujer a Maksim y a mí. No. Solo cambió de forma. Los hombres seguían moviéndose por el salón, algunos recogiendo cuerpos, otros hablando en voz baja, intercambiando información, reconstruyendo lo que había pasado como si se tratara de una operación más. La sangre aún marcaba el suelo, el olor seguía allí, y, sin embargo, para ellos aquello ya no era una tragedia, sino un asunto que debía resolverse. Para mí tampoco era una tragedia. Era una oportunidad. Me mantuve cerca, lo suficiente para no llamar la atención, pero también lo bastante próxima para escuchar. Las voces de la Bratva y de los hombres de mi padre se mezclaban, algunas en ruso, otras en italiano, otras en inglés, creando un murmullo constante del que solo se podían captar fragmentos. No me interesaba todo. Solo lo importante. Y lo importante estaba un poco más allá, entre Maksim y mi padre. Me acer
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