~MAKSIM~
Al día siguiente llegamos a Moscú y un convoy de tres camionetas negras nos esperaba al pie de la pista. Reconocí inmediatamente a los hombres que custodiaban la zona. Eran míos. Volkov. Rostros conocidos. Hombres que llevaban años sirviéndome y que todavía seguían vivos porque sabían cuándo apretar el gatillo y cuándo cerrar la boca.
Denis y Vadim estaban al frente. Ambos avanzaron apenas me vieron. Denis fue el primero en estrecharme el brazo.
—Pakhan.
Vadim hizo lo mismo.
—Señor.
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