~ALESSIA~
Apenas Maksim confirmó con la mirada que ambos sabíamos exactamente quién acababa de entrar en aquella nave, avancé sin perder un segundo más.
Todos nos movimos rápido, pero con la suficiente cautela para no hacer ruido. El metal oxidado crujía bajo nuestras botas y el aire helado se metía por cada rincón de mi ropa, pero mi cuerpo estaba demasiado tenso como para sentir frío.
La adrenalina me quemaba por dentro, pero no podía dejar que eso me hiciera cometer un error. Habíamos