Mundo ficciónIniciar sesiónÉl no esperó consentimiento. El Señor Y se inclinó, sus labios encontraron los de Esmeralda en un beso feroz. No fue un toque suave, sino una exigencia brutal. Su lengua invadió, áspera, buscando y tomando. Esmeralda solo pudo resistir, sintiendo un sabor metálico en su boca. La mano del Señor Y se deslizó hacia abajo, agarrando sus caderas con fuerza, sus dedos ásperos presionando entre los muslos de Esmeralda, acercándola más.
Sus dedos tantearon con impaciencia, ignorando todo exc






