Mundo ficciónIniciar sesiónValentina se despertó a las seis y cuarenta y cinco con ganas de orinar y con el hambre feroz de una mujer que lleva dos semanas comiendo por dos aunque el segundo todavía sea del tamaño de una uva.
Camilo dormía boca abajo con un brazo colgando fuera de la cama y la boca abierta contra la almohada, roncando con la sutileza de un oso con sinusitis. Valentina lo miró un segundo con esa ternura exasperada que le producía verlo dormi







