Mundo ficciónIniciar sesiónCamila llegó al penthouse un miércoles a las cuatro de la tarde con dos tuppers de comida casera que no había cocinado ella sino el chef de la mansión Lincoln, pero que había transferido a recipientes normales para que pareciera que sí.
Dorotea le abrió la puerta.
Las dos mujeres se miraron con la cordialidad tensa de dos personas que comparten el mismo territorio por razones distintas y que lo saben sin decirlo. Dor







