Mundo ficciónIniciar sesiónValentina esperó una semana.
Una semana de sonrisas fabricadas, de «estoy bien, Camilo», de dejarse besar en la frente cada mañana sin vomitar, de sentir la mano de él en su vientre cada noche y apretar los dientes tan fuerte que le dolía la mandíbula al despertar.
Una semana de actuar. De ser la Camila Lincoln de su propia historia, la mujer que finge mientras por dentro se está muriendo. La ironía le da







