Ruben estaba en su oficina, el escritorio cubierto de papeles y carpetas abiertas. Firmaba los últimos documentos del día, dejando todo listo antes de salir. El reloj de su muñeca marcaba las once y media de la mañana. Recordó la conversación que había tenido con Cristina la noche anterior: ella le había dicho que pasaría por su oficina esa mañana, que necesitaba hablar con él. El pensamiento le provocó un cosquilleo de ansiedad y esperanza. Por un momento, pensó en llamarla para confirmar la v