Elio estaba acostado en su cama, mirando el techo sin realmente verlo. La habitación estaba en penumbras, apenas iluminada por los primeros rayos del amanecer que se filtraban entre las cortinas. No se dio cuenta en qué momento el cansancio lo había vencido la noche anterior. Su cuerpo había caído rendido sobre el colchón, con la mente atormentada por recuerdos, por preguntas sin respuesta y por la angustia de lo que estaba a punto de enfrentar.
Despertó con un sobresalto, y lo primero que lleg