– El Camino de la Redención
El aire dentro de la Catedral de San Judas era solemne, cargado con el aroma de miles de azucenas y el eco de los susurros de una sociedad que esperaba ver el desenlace de la historia de amor más comentada de la capital. Rubén permanecía de pie frente al altar, con la espalda recta y la mirada fija en el gran portón de roble. Su uniforme de gala parecía brillar bajo la luz de los vitrales, pero sus manos, aunque firmes, traicionaban una ligera impaciencia.
De repente