– El reencuentro
En la planta alta, la habitación de la novia era un hervidero de emociones contenidas. Cristina, ya vestida con la majestuosidad de su encaje blanco, terminaba de ser retocada por Paula y Emma. El ambiente olía a flores frescas y a una esperanza que parecía invencible.
De repente, unos golpes suaves en la puerta interrumpieron el murmullo de las risas. Una de las empleadas de confianza asomó el rostro con una sonrisa de incredulidad y alegría.
—Señora Emma, señorita Cristina...