– Sombras en el espejo
El motor del auto de Rubén se detuvo frente a la imponente fachada de la mansión Caruso. Cristina bajó lentamente, quedándose de pie sobre la grava del sendero, observando la estructura de piedra y hierro que durante años fue su prisión dorada. La mansión, que antes le inspiraba temor, ahora le parecía un monumento vacío a una ambición que terminó en ruinas.
Rubén rodeó el vehículo y abrió la puerta trasera. Elio se había quedado profundamente dormido durante el trayecto