– Enfrentamiento
La mañana en la casa de los De Colmenares amanecía silenciosa, apenas quebrada por el suave rumor del viento entrando por las ventanas abiertas. Enzo estaba sentado en la sala, recostado sobre un sillón amplio y mullido. Su respiración era lenta, cansada, pero sus ojos conservaban esa chispa orgullosa que lo había caracterizado toda su vida. Angela, siempre atenta, le acercaba un vaso pequeño con un medicamento.
—Toma esto, te hará sentir mejor —le dijo con voz dulce, aunque c