Capítulo 142. Las últimas brasas en la celda de aislamiento
Bianca se despertó al sentir un leve movimiento a su lado. Abrió los ojos despacio. El dormitorio principal aún estaba en penumbra. La luz de la mañana apenas lograba filtrarse por las rendijas de las gruesas cortinas. Vio a Daniel sentado en el borde de la cama. La ancha espalda de su marido se veía sumamente tensa. Las manos del hombre apretaban su teléfono móvil con fuerza.
—Daniel —lo llamó Bianca con voz ronca. Se frotó los ojos, aún adormilada—. ¿Qué ocurre tan temprano por la mañana?
Dan