141. Lágrimas de alivio
Un silencio absoluto envolvió el dormitorio principal después de que la voz del doctor Evans se desvaneciera. Daniel bajó el teléfono lentamente. La mano del hombre temblaba ligeramente. Miró la pantalla como si el aparato acabara de hablarle en un idioma desconocido.
Bianca tragó saliva con gran dificultad. Sus ojos, llenos de lágrimas, miraron fijamente el rostro de su marido.
—¿Solución salina? ¿Quieres decir que el tubo solo contenía agua salada?
—Sí. —Daniel asintió rígidamente. Su voz son