85. Persecución en los canales
Una oscuridad total envolvió el salón del palacio del agua. Los gritos de pánico de los invitados resonaban en medio de la humareda. Bianca soltó de inmediato la mano que tenía sobre el hombro de Lord Silas. Retrocedió con suma cautela.
—Ya no tienes adónde huir, señora Hartwell —susurró la voz de Lord Silas en la oscuridad. El anciano sonaba sumamente tranquilo y para nada alterado.
—No esté tan seguro de sí mismo, señor —replicó Bianca con tono gélido. Rebuscó en el bolsillo de su vestido, bu