31. La ira de un verdadero protector
Sus pasos resonaron entre los restos de madera destrozada en la entrada de The Rusty Anchor. Daniel Hartwell arrastró y sostuvo a medias a Bianca para sacarla de aquella guarida de ladrones. El agarre del hombre en el brazo de Bianca era tan firme como unas esposas de acero, una declaración silenciosa de que no dejaría que esta mujer escapara de su alcance ni por un segundo.
Afuera, el cielo de Seattle se había vuelto de un gris oscuro. Una fina llovizna empezaba a caer, trayendo consigo un frí