30. El infierno desciende a la tierra
El polvo de madera y los fragmentos de cristal seguían flotando en el aire, danzando bajo los rayos de sol que se filtraban por la puerta destrozada del bar. La música de la vieja máquina de discos en la esquina se había apagado por completo, como si la propia máquina supiera que el más mínimo sonido constituía ahora una ofensa.
El aire dentro de The Rusty Anchor se volvió repentinamente tan pesado como si la gravedad se hubiera multiplicado. El olor a alcohol, sudor y humo de cigarrillo fue ba