25. La furia del Diablo en una calle desierta
La luz de los focos del gigantesco camión contenedor atravesó el parabrisas del Maybach como una espada cegadora. En medio del oscuro y desierto distrito de almacenes de Seattle, el lujoso automóvil estaba atrapado. No había forma de avanzar, y detrás de ellos, la oscuridad de la noche parecía cerrar cualquier vía de escape.
El corazón de Bianca le dio un vuelco. Sus ojos se abrieron de par en par, llenos de terror, al ver cómo aquellas siluetas comenzaban a maniobrar a través de la fina niebla