24. El primer baile sobre las brasas
La melodía de un vals clásico, interpretada por el cuarteto de cuerda situado en una esquina del escenario, fluía con suavidad, inundando el inmenso Gran Salón de Baile con unas notas melancólicas pero elegantes. Bajo el resplandor de la gigantesca araña de cristal que pendía del techo, Daniel Hartwell y Bianca Eleanor se convirtieron en el centro del universo.
La pista de baile de mármol estaba completamente vacía, como si existiera una frontera invisible que prohibiera a cualquiera inmiscuirse