160. El secreto tras la herida
La respiración de Daniel se volvía cada vez más pesada. Las manos de Bianca presionaban el costado de su marido con todas sus fuerzas. La sangre aún se filtraba por entre sus dedos. El pánico comenzó a apoderarse del pecho de la joven mientras contemplaba el rostro de su esposo, que palidecía por segundos.
—¿A qué secreto te refieres, Daniel? —preguntó Bianca en un susurro, acercando el oído a los labios de su marido.
Daniel tragó saliva con gran dificultad. Sus oscuros ojos lucían apagados y s