159. El farol de la reina
Ezio frunció el ceño con severidad. El hombre de la cicatriz por quemadura miró a Bianca con profunda desconfianza. El agarre de su mano sobre el cuchillo de combate en el costado de Daniel se aflojó una fracción de segundo. Su mente intentaba procesar aquella repentina información.
—¿Acaso crees que soy estúpido? —siseó Ezio con voz ronca—. Camilla en persona me entregó esa memoria. Ella no se atrevería a engañarme.
Bianca mantuvo una expresión imperturbable. El corazón le latía desbocado. Sab