127. La prueba de un anillo
Bianca rió por lo bajo al escuchar aquella amenaza barata. Su risa sonó sumamente elegante y despectiva. El ambiente en el salón del castillo se tornó extremadamente incómodo. Vittoria frunció el ceño, confundida. La mujer del vestido rojo claramente no esperaba que se rieran de ella.
—Puede que la sangre sea más espesa que el agua —replicó Bianca con voz serena, mirando directamente a los ojos azules de Vittoria—. Pero el anillo que llevo en el dedo está forjado con un compromiso real. Algo qu